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LA INTELIGENCIA

Resulta difícil concretar una definición de inteligencia en la que estén de acuerdo todos los teóricos a lo largo de la historia; las investigaciones realizadas a este respecto, han dependido mucho de los modelos vigentes acerca del funcionamiento intelectual de los mayores. Esto requiere que comencemos realizando una visión cronológica sobre cómo se ha entendido esta facultad cognitiva. Es decir, qué es lo que se entiende por inteligencia, los paradigmas que lo sustentan y los instrumentos de valoración utilizados para medirla; de esta manera, aportaremos ideas fundamentales sobre el patrón clásico de envejecimiento o enfoque deficitario, modelo bifactorial, multidimensional y en última instancia, centrarnos en las líneas de investigación más actuales sobre la inteligencia.

De momento, explicaré el PATRÓN CLÁSICO DE ENVEJECIMIENTO O MODELO DEFICITARIO
Las primeras inquietudes sobre la capacidad intelectual se plantean en EEUU durante la primera guerra mundial (1914- 1918). El ejército norteamericano, falto de criterios capaces de seleccionar personas idóneas para desempeñar las labores y responsabilidades de los puestos de mando, decidió buscar la manera de ejecutar dicho proceso.
Así, en 1917 aparece un primer procedimiento para medir la inteligencia general en las personas adultas, denominado Army Alpha y Army Beta. Un equipo de investigadores pertenecientes a la American Psycological Association, comenzaron los estudios sobre este nuevo protocolo. Estos autores entienden la inteligencia como una “unidad funcional de funciones primarias relativamente independientes entre sí, que actúan conjuntamente, en constelaciones específicas para cada caso, para la solución de problemas”
(Lehr, U.)
Yerpes, en 1921, publicó los resultados de sus investigaciones, en las que comparaba el rendimiento en estos exámenes psicológicos de oficiales, de edades comprendidas entre los 18 y los 60 años. Concluyó que los déficits en la inteligencia eran considerables a partir de los 30 años, aunque matizó que no había que interpretarlo como un descenso en la inteligencia general causado por los años, sino que más bien, las diferencias observadas podían ser debidos a los criterios utilizados para seleccionar la muestra de militares, ya que los oficiales más veteranos no sólo habían optado al cargo por su inteligencia, sino que también se había valorado la experiencia, entrenamiento especial en cuestiones militares, etc. mientras que en los oficiales jóvenes lo decisivo fue su capacidad intelectual.
Posteriormente, en 1927, Willoughby combinó el Army Alpha con el National Intelligence Test y con el Standford Achievement Test. Este autor comparó la inteligencia de un grupo de 140 niños de 13 años con la de sus padres (Willoughby pensó que eligiendo a sus padres controlaba la variable “nivel socioeconómico”
, que tanta influencia tiene en los test de inteligencia, pero no fue consciente de que las condiciones socioeconómicas de la familia de origen de los padres, probablemente no eran las mismas que las de sus hijos)
Tras el estudio se comprobó que, en aquellas subpruebas en las que media la experiencia, la capacidad intelectual se muestra más constante mientras que las que exigen un pensamiento abstracto se ven muy afectadas. Willoughby explica estos resultados afirmando que las diversas facultades intelectuales se van manifestando a lo largo de su desarrollo en forma de “picos”. Esto es, las aptitudes que presentan muy pronto puntos máximos de desarrollo también declinan muy rápido; mientras que las que tardan más tiempo en madurar también lo hacen en descender.
A este respecto, Jones y Conrad (1933) concluyeron, tras haber investigado con el Army Alpha, que en las pruebas que evaluaban el nivel de vocabulario y los conocimientos generales no se apreciaban diferencias entre jóvenes y mayores; mientras que, si en las tareas estaban implicadas las capacidad para comprender órdenes, encontrar semejanzas, mostrar relaciones y completar series de números, las diferencias entre ambos grupos eran significativas.
Miles, a partir de sus investigaciones y de todos estos datos, comenzó a esbozar la idea de que las personas adultas con un rendimiento intelectual medio pueden compensar el descenso, hasta cierto punto, con su experiencia, seguridad y técnica de aprendizaje; por el contrario, aquellas con un bajo nivel intelectual, afirmaba, apenas pueden compensar el declive originado por los años.
Con la elaboración de la escala de inteligencia Wechsler- Bellevue (1944) y posterior estandarización, se confirmaron los resultados obtenidos por el Army Alpha Test. Esto es, hacia los 30 años se situó el punto máximo de capacidad intelectualy luego, con el pasar de los años, se generaría un descenso más o menos pronunciado. Así pues, las facultades relacionadas con la memoria, la capacidad de rotación, la agilidad mental, el pensamiento lógico- abstracto, la rapidez psicomotora, etc. son las más perjudicadas por el transcurso del tiempo.
Lehman considera, por su parte, que este declive puede ser explicado por cuatro causas: envejecimiento del cuerpo, aumento de las influencias en la esfera social, la ausencia de motivaciones y el progresivo deterioro de la memoria.
Todas estas investigaciones han generado lo que se ha dado en llamar el Modelo Deficitario o Patrón Clásico de Envejecimiento, repercutiendo directamente en la imagen que la sociedad tiene de nuestros mayores.

About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer "Para que no se olvide" VOL. I y II