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LA INTELIGENCIA, Y 2

De forma amplia, se puede explicar la inteligencia como “las operaciones mentales que hacen posible funcionar de forma efectiva en el entorno”(Vega y Bueno); o como afirma Fernández Ballesteros, “la capacidad de adaptarse o aprender a adaptarse a nuevas situaciones a través de respuestas adecuadas”.
Las investigaciones realizadas, hasta relativamente poco tiempo, entre 1930 y 1960, han mantenido la idea o mito de que la inteligencia en las personas mayores estaba deteriorada; así, Wechsler, por medio de su escala WAIS (Wechsler´s Adult Intelligence Scale) afirmaba que las personas mayores son menos inteligentes que los jóvenes y que la inteligencia crecía hasta los 30 años, manteniéndose estable hasta los 40, edad en la que comenzaría el declive de la inteligencia. estas conclusiones fueron confirmadas por Miles y Miles, y Jones y Conrad, quienes apuntaron que las personas mayores obtenían peores resultados en los test de inteligencia cuando estaban condicionadas por el factor tiempo. En parte, esta tesis se apoya en la metodología de corte transversal empleada en sus estudios; es decir, los investigadores comparaban los resultados de los test de inteligencia de mayores con el rendimiento obtenido en otros grupos de población, sin atender a las características específicas de este sector de edad (ansiedad, tiempo de reacción, falta de experiencias de enseñanza- aprendizaje, etc.) Estos primeros estudios realizados tras la primera guerra mundial sobre la inteligencia (mediante antiguos test de inteligencia: Alpha Army y Betha Army) han constituido lo que ha dado en llamarse el PATRÓN CLASICO DE ENVEJECIMIENTO. En los años setenta, fueron afianzándose los primeros estudios longitudinales, cuyos resultados concluían que existe poca o ninguna disminución intelectual hasta los 55 años. Con estos nuevos datos, London (1985) reformuló los test de inteligencia dirigidos a personas mayores, aumentando la duración de los mismos y eliminando la ansiedad y la tensión generada por la excesiva rigidez del ambiente escolar. en sus conclusiones, demostró que con la edad no hay una disminución de las funciones intelectuales. A partir de aquí, se intentó definir nuevamente el concepto de inteligencia. Destacan las conceptualizaciones realizadas por Terman (1976), Piaget, Botwinick (1973), Horn y Donaldson (inspirados en Cattel), etc. Para Terman, la inteligencia es “la capacidad de aprender, razonar, elaborar conceptos y jugar con la abstracción” Para Piaget, es la “capacidad de adaptarse al medio” Para Botwinick,”la inteligencia es algo “multidimensional” Horn y Donaldson abogan por una “inteligencia general, formada por dos tipos: la inteligencia cristalizada y la fluida” (Lemieux, 1997), diferenciación establecida por Cattel a principios de la década de los cuarenta, pero que no fue difundida hasta que Horn realizó una investigación basándose en ella, realizada con grupos de adultos entre 20 y 60 años. Actualmente, muchos de los investigadores especializados en esta materia han asumido que la inteligencia es el resultado de dos tipos de procesos fundamentales: la inteligencia fluiida y la cristalizada. Abordaremos el tema en la próxima publicación.

About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer “Para que no se olvide” VOL. I y II