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Volver a empezar

Es difícil volver a escribir cuando hace más de un mes que no me pongo delante de un ordenador. “Entre pitos y flautas” y “entre ponte bien y estate quieta”, que diría mi difunta abuela Villar, por un motivo u otro no he tenido el tiempo suficiente para retomar mi compromiso de exponer parte de mi conocimiento como pedagoga, sobre el Alzheimer. Ejercicios, pautas, juegos …es mi reto, y espero que su entretenimiento o respiro.




Y digo respiro, porque cuando alguien está cuidando a una persona con demencia o Alzheimer, puede ser muy dificil darse cuenta de las propias necesidades de uno; tendemos a olvidar que nosotros también importamos. Por eso me gutaría comenzar hablándoles directamente a ustedes, los cuidadores:

Asegúrese de que tiene un poco de tiempo para relajarse o hacer algo sólo para usted: hay un montón de actividades que puede realizar sin comprometer el cuidado del enfermo que tiene en casa; tomar una taza de té o café, leer el periódico, escuchar música, hacer un crucigrama o dar un paseo corto.
Una vez a la semana puede quedar con un amigo con el que tenga buena afinidad, aficiones en común, quien le acompañe a realizar alguna acividad dentro de su comunidad o centro cultural (es importante que haga algo que le resulte agradable y que le mantenga en contacto con el exterior)
 
Si está cuidando a una persona con demencia, esté preparado para el hecho de que va a necesitar apoyo en algún momento. Hay un montón de diferentes tipos de ayuda y apoyo, que van desde el cuidado práctico (auxiliares que irán a su casa a cuidar al enfermo), o psicológico, para tener a alguien con quien hablar de sus sentimientos y preocupaciones. . Piense qué tipo de ayuda puede necesitar y dónde se puede conseguir antes de que realmente lo necesite. De esta manera, cuando llegue el momento, sabrá a dónde acudir.

Tenga claro que usted no puede continuar con su papel de cuidador a menos que reciba el apoyo que necesita para sí mismo.

A veces, el cuidado se convierte en una tarea ingrata. La persona con demencia ya no aprecia sus esfuerzos, y otra gente, incluso familiares pueden no ser conscientes de lo mucho que hay que hacer.
Dese unas palmaditas en la espalda de vez en cuando, para:
  • hacer frente a su labor, día tras día, y en situaciones muy difíciles
  • ser cada  vez más flexible y tolerante, y buscar nuevas fortalezas y habilidades que no creía que poseía
  • estar ahí con una sonrisa de oreja a oreja para alguien que le necesita.

Es importante que se cuide usted; el cuidado de una persona enferma es un trabajo muy duro que requiere que usted esté sano y feliz.
Si comienza a sentirse deprimido, ansioso o estresado, consulte a su médico de cabecera tan pronto como sea posible.
 
¡¡Bienvenidos de vuelta!! ¡les echaba de menos!

About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer "Para que no se olvide" VOL. I y II