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SALUD DE LAS PERSONAS CON ALZHEIMER

WordPress me está volviendo loca intentando crear unas tablas para hacer ejercicios de cálculo; me temo que no quedarán tan bonitos como esperaba, pero mientras me desespero, necesito escribir algo que no tenga nada que ver con esos formatos!

He pensado que mientras hace unos días hablábamos de la salud del cuidador, toca hablar de la salud del enfermo; de cómo podemos mantener la salud y el bienestar de una persona con Alzheimer.

Es importante que la persona con Alzheimer esté bajo la supervisión continua de un médico cualificado con el fin de permanecer en el mejor estado de salud posible, ya que el mantenimiento de hábitos saludables puede reducir los síntomas (por ejemplo, las infecciones de orina frecuentes pueden aumentar la deambulación, y la depresión perturba el sueño a la vez que deriva una pérdida de socialización). Hay que prestar atención a una dieta adecuada, hacer ejercicio diario ya  los problemas de salud derivados de dicha enfermedad. Audición y visión también deben ser evaluados periódicamente y tratarlos adecuadamente si comienzan a fallar. La consulta continua con un médico de atención primaria puede ser complementado con visitas a especialistas u otros profesionales de la salud que sean necesarios para atender las necesidades específicas.

¿Las personas con Alzheimer necesitan seguir una dieta especial?

Las personas con Alzheimer deben comer una dieta equilibrada y rica en nutrientes,  pero no es necesaria una dieta especial. Sin embargo, incluso las personas mayores con salud experimentan cambios en los hábitos alimentarios a medida que envejecen: Los alimentos no se huelen ni se saborean igual; es más difícil masticar y digerir los alimentos, y nuestras células no son capaces de utilizar la energía de los alimentos lo más eficientemente. Estos problemas pueden ser más pronunciados en las personas con Alzheimer y pueden ser agravados por otros síntomas que aparezcan durante la enfermedad. Además, el  Alzheimer puede ser causante de que los sistemas de control del apetito en el cerebro funcionen mal, ya que las células nerviosas en esas áreas se deterioran, dando lugar a conductas de alimentación extremas (comer en exceso o no comer en absoluto).

En las etapas iniciales de la enfermedad, las personas con Alzheimer pueden tener dificultad para preparar las comidas. Se les puede olvidar que tienen los alimentos en el horno o cocinar algo y se olvida de comer. Instrucciones escritas o verbales que describan paso a paso lo que debe hacer para preparar y comer  puede ser beneficioso en estos casos.

El que aparezcan problemas a la hora de preparar los alimentos puede derivar en una dificultad para comer. La muerte de las células nerviosas, nos quita la capacidad de reconocer la sed o el hambre; al mismo tiempo, la persona ya no sabe cómo usar un cuchillo o un tenedor y pueden perder interés en los alimentos por completo.

Graves problemas alimentarios ponen a la persona con Alzheimer en situación de riesgo debido a la pérdida de peso, deshidratación y desnutrición. Consulte a su médico si usted nota pérdida significativa de peso o cambios en la conducta alimentaria del enfermo. Pregunte acerca de la forma de aumentar la ingesta de alimentos de su ser querido y averigüe si la suplementación nutricional puede estar justificada. Tenga en cuenta que los suplementos se deben utilizar con precaución y sólo bajo supervisión médica, ya que pueden interactuar con los medicamentos recetados.

¿Es importante que una persona que tiene la enfermedad de Alzheimer haga ejercicio?

El mantenimiento de un nivel razonable de ejercicio es importante por muchas razones, tanto para la salud en general como para abordar cuestiones específicas de la enfermedad. El ejercicio puede mejorar la movilidad y ayuda a uno a mantener su independencia. En personas normales, el ejercicio moderadamente intenso mejora el funcionamiento cognitivo.

En las personas con enfermedad de Alzheimer, los estudios demuestran que el ejercicio ligero y caminar parecen reducir la deambulación, la agresión y la agitación. La incorporación de ejercicio en la rutina diaria y las actividades programadas también puede ser beneficiosos en el alivio de los problemas de comportamiento. El tipo de ejercicio debe ser individualizado, teniendo en cuenta las capacidades de la persona. Hable con su médico acerca de lo que necesita el enfermo.

About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer "Para que no se olvide" VOL. I y II