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El Alzheimer y las emociones

A menudo me llegan consultas que hablan del mal carácter de los enfermos que están en un primer estadio de la enfermedad de Alzheimer. Tratamos de justificarlo hablando de la enfermedad, que hay que cambiar nuestra forma de comunicarnos con ellos (ver artículos relacionados con la Comunicación); pero para que nuestro tratamiento sea efectivo, conviene hablar largo y tendido sobre el Alzheimer y las emociones; comprenderlos hará que tanto los enfermos como nosotros no suframos más de lo que conlleva la enfermedad.

Nuestros sentimientos y emociones colorean nuestra vida desde el nacimiento hasta la muerte. Cada uno de nosotros fluye a través de ciclos de alegría, miedo, ira, pesimismo… Sabemos que el amor es una emoción muy fuerte y podemos sentir la alienación que ello supone; ¿o no has sentido que cuando has estado enamorado los problemas son menos, no razonas igual, el mundo es maravilloso, etc?. Estas experiencias emocionales también las tienen las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer.

Explicación científica

El Alzheimer y las emociones INuestra vida emocional proviene de la parte interior de nuestro cerebro llamada amígdala. La amígdala es más instintiva que la parte pensante del cerebro (corteza). La amígdala es mantenida “a raya” por la corteza del cerebro y en particular, por el lóbulo frontal. Esto significa que una persona que padece Alzheimer va a experimentar emociones, pero a veces puede tener menos capacidad para regularlas. Como resultado, a menudo se les tacha de tener un comportamiento irracional o inadecuado.

Algunos de los cuidadores pueden haber experimentado que la persona con demencia presenta malestar sin razón aparente. La historia es que los enfermos,  con frecuencia, se olvidan las circunstancias que causaron una sensación fuerte, aunque pueden retener los sentimientos asociados con el incidente durante algún tiempo. Por ejemplo, si tu marido reaccionó irritado o enfadado contigo la semana pasada a causa de algo que hiciste o dejaste de hacer,  el resentimiento o sentimiento pueden permanecer por un tiempo a pesar de que la razón de la sensación se olvida.

Se ha dicho que es más fácil borrar un mal recuerdo que la propia emoción que hay detrás de ese mal recuerdo. Es lo que les sucede a las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer.

Investigaciones sobre el Alzheimer y las emociones

En el verano del 2013, en la “Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer” en Boston, el Dr. Steven Sabat presentó y defendió su trabajo que tiene como objetivo comprender la demencia de adentro hacia afuera.

El Dr. Sabat es miembro del Departamento de Psicología de la Universidad de Georgetown y autor de “La Experiencia de la Enfermedad de Alzheimer: la vida a través de un velo” (2001), y “La mente, el significado y la Persona ” (2005).

Encuentra que las personas con Alzheimer pueden formar nuevas asociaciones-recuerdos relacionados con las emociones que generaron a través de una experiencia. Entonces, más adelante pueden exhibir la emoción asociada, aunque no pueden recordar conscientemente el incidente relacionado con esa emoción.

Ejemplo claro

En un excelente libro llamado “Excelencia en la atención de la demencia: Principios y Práctica” (2008), el escenario siguiente es un ejemplo:

“Usted es un profesional de atención sociosanitaria en un centro de día que atiende a usuarios enfermos, entre ellos, personas El Alzheimer y las emociones IIcon demencia; el marido de una de las usuarias le informa acerca de su mujer: – La enfermedad es cada vez peor; ayer, después de que le recogí en el centro de día, se volvió irracionalmente hostil hacia mí, no quería hablar conmigo, no me miraba, …- “.

¿Qué dirías? ¿Qué pensarías? Considera ahora lo que pensarías en este caso si ampliamos el contexto:

Cuando el marido llegó a recoger a su esposa, ella estaba de pie en el pasillo hablando con más gente, incluidos los miembros del personal. El marido se unió a la conversación, pero como su esposa estaba hablando, comenzó a meter la blusa de la mujer entre los pantalones. Mientras lo hacía delante de los demás, pensando (incorrectamente) que se había olvidado de hacerlo ella misma, ella se sentía claramente humillada, con los ojos fuera de sus órbitas, por así decirlo, pero este hecho pasó desapercibido por el marido. Ella reaccionó con ira hacia él, pero su enojo era cualquier cosa menos “irracional”. De hecho, uno podría referirse con bastante facilidad a su reacción como “justa indignación” en lugar o “hostilidad irracional”.

De acuerdo con los autores del libro, la mujer mostraba indignación; una emoción reactiva de la ira por el maltrato percibido.

Esta historia refleja la importancia de conocer el contexto completo en el que una persona actúa. La reacción emocional de la mujer hacia su marido fue realmente acorde a la situación. Sin embargo, una persona con demencia podría ser etiquetada comúnmente como “hostil” o su comportamientotachado de“indeseable, irracional” o atribuido simplemente al daño cerebral debido a la enfermedad de Alzheimer.

Los comportamientos emocionales ocurren por una razón. La mujer de la historia ilustra la preservación de la memoria implícita, también llamada memoria procedimental. Ella exhibió una conducta apropiada a una emoción asociada a una experiencia que tuvo, a pesar de que ella no puede recordar conscientemente la experiencia. En otras palabras, ella era incapaz de recordar o articular los detalles de la situación que le llevó a estar enfadada. Para ello, sería necesario la memoria explícita, también llamada memoria declarativa. Esta es una función del cerebro altamente afectada por la enfermedad.

ConclusiónEl Alzheimer y las emociones III

Hay que seguir abogando por tratar a las personas con dignidad, como personas que son y verlas de forma integral, no sólo quedarnos en un  diagnóstico o una etiqueta.

Las personas que viven con demencia conocen, sienten y experimentan la vida mucho más de lo que nosotros apreciamos. Ellos saben cuándo están siendo tratados con respeto y cuándo no.

Una vez que nos creamos esto, cambiará por completo nuestra forma de comunicarnos, el modo en que interactuamos, y la manera en que nos vemos a nosotros mismos en esta vida que es como una red interconectada.

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About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer "Para que no se olvide" VOL. I y II

15 Responses to "El Alzheimer y las emociones"

  • beto de leon
    9 octubre, 2014 - 5:21

    Toda la informacion me esta sirviendo mucho.gracias.

    • Eva
      10 octubre, 2014 - 9:22

      Me alegro mucho, Beto; gracias por leernos.
      Recibe un cordial saludo!
      Eva.

  • ruben hdz
    9 octubre, 2014 - 8:57

    Mi mama de 75años padece Demencia senil podria decirme si hay algun tratamiento o algo para ayudarla. Gracias

    • Eva
      10 octubre, 2014 - 9:36

      Hola Rubén; gracias por su consulta.
      Como vamos viendo en el blog, hay diferentes tipos de demencia; la demencia senil es un conjunto de síntomas que llevan a este diagnóstico pero no es una enfermedad concreta y, como el propio nombre indica, aparece a partir de cierta edad. Esta demencia tiene que ver con la alteración de las capacidades de aprender, pensar y percibir el exterior y a uno mismo.
      Con respecto al tratamiento farmacológico, es frecuente que el médico que supervisa a un paciente con demencia administre tacrina debido a sus efectos de mejora en la memoria o vitamina B12 y si presenta síntomas depresivos, también se utilizan fármacos antidepresivos.
      Para mí, que no soy médico, el tratamiento de la demencia senil una vez presentada, es intentar enlentecer el deterioro manteniendo unos buenos hábitos físicos, cognitivos y emocionales. Consejos:
      • Llevar un horario estructurado con los hábitos diarios (rutinas) ayuda a que la persona no se desoriente y adquiera sensación de seguridad.
      • Intentar ordenar las horas de sueño, resituando la mayor parte de las horas a la noche.
      Ejercicios y juegos que estimulen la parte cognitiva y, si puede ser, con ingredientes de diversión.
      • Estimular la comunicación con el exterior, dentro de un ambiente de confort.
      • Introducir actividades al aire libre con pequeños paseos, aire, sol y formen parte de la pauta.
      • Favorecer un ambiente cálido emocionalmente en su entorno y que pueda expresar cómo se siente y lo que quiere.
      • Procurar estimular que se sienta protegido pero no anulado.
      • No contraponerle a sus ausencias y estimular los recursos para que se sienta seguro.
      • Evitar los momentos de agotamiento físico y psicológico.
      Tener los síntomas de demencia senil no es ser un niño, es el deterioro cognitivo de un adulto con las consecuentes crisis que puede conllevar el darse cuenta de ello. Con el trato, hay que mantener el respeto, cariño y la dignidad de la persona.
      Un abrazo muy fuerte!
      Eva.

  • Josep de Martí
    16 octubre, 2014 - 12:36

    La lectura de este artículo me ha parecido interesantísima. Llevo quince años dirigiendo Inforesidencias.com, portal dedicado a las residencias geriátricas, actividad que comptatibilizo con la impartición de clases y conferencias. La atención a personas con demencia en residencias siempre me ha parecido una de las cuestiones fundamentales y el respeto a la dignidad de quien no puede decidir uno de los pilares más importantes. Durante estos años he conocido a quienes promueven la Dementia Care Maping, Atención Centrada en la Persona y fuera de España otros modelos como la cultura del sí en Holanda o la mayéutica en Austria. La aproximación que planteas basada en la dignidad me gusta mucho y quería dejar unas líneas para felicitarte.

    • Eva
      21 octubre, 2014 - 10:17

      Muchas gracias Josep; es un honor que personas como usted escriban en este blog y un placer que además, sea para felicitarme.
      Un fuerte abrazo! 😉

  • Raquel
    19 octubre, 2014 - 21:54

    La semana pasada entré en la habitación de mi abuela..estaba acostada porque había tenido vomitos.Estaba sola.

    Entramos la chica que la cuidaba cuando estaba en casa y yo, y empezó a decir…”por fin por fin, me había castigado Dios por haberme portado mal”

    Entonces, no lo entiendes…..pero conoces a tu abuela e intentas que se calme diciendo
    -Tú no has hecho nada , ella insiste que si…y a través del cariño y de las emociones…consigues que diga – Es que gritaba que vinieran pero no venían y me dolía aquí (la tripa).

    La ayudas..y vomitabas??? , y dice claro y no venía nadie.

    Conclusión: Ella pensaba que no veníamos a verla porque había gritado y se había portado mal…llamé a mi madre , al final nos juntamos 4 personas, pasó de estar temblando a ser la abuelita cariñosa de siempre

    Llevo mal que esté ingresada en una residencia porque creo que hay falta de humanidad y de dignidad

    • Eva
      21 octubre, 2014 - 11:04

      Hola Raquel, gracias por el comentario; qué bonito es leer que le dais mucho amor y cariño a tu abuela, aunque la situación sea difícil.
      Si no estás de acuerdo con la institución donde se encuentra tu abuela, puedes buscar otras alternativas; ¿necesitas ayuda? puedes decirme desde qué provincia escribes para orientarte un poquito. Es verdad que hay residencias que no son recomendables en absoluto, pero gracias a Dios, no es la tónica general; ahora se está formando mucho al personal y están empezado a cambiar las atenciones.
      Puede ser de ayuda hablar con otros cuidadores y familiares en un grupo de apoyo, pero no dejes que otros que todavía están cuidando en casa influyan en tu sentimiento de culpa. La situación de cada persona es diferente.
      El traslado a una residencia no tiene por qué significar que renuncias a tu papel de nieta y/o cuidadora por completo: es sólo una forma diferente de cuidar. Tu participación aún puede ser muy importante. Puedes leer el artículo de ANTONIO (Para que veas lo importante que fue para Antonio la figura de su hermana, durante el ingreso en la residencia).
      No sé por qué, pero leerte me ha recordado a la película de Antonio Mercero “¿Y tú quién eres?“; ¿la has visto? …es preciosa y te la recomiendo …aunque tendrás que hacer acopio de pañuelos, porque es conmovedora.
      Un fuerte abrazo y no dejes de darle cariño a tu abuela 😉
      Eva.

  • charo ruiz losantos
    6 diciembre, 2014 - 16:47

    Mi madre tiene un grado II severo y yo soy su cuidadora. Lo he pasado muy mal estoy en tratamiento sicologico y ahora ya entiendo mejor la situacion y veo q su estado de animo responde mucho a cual sea el mio. Pero esta claro q yo necesito tambien cuidarme y tener tiempo para mi pues mi salud tampoco es buena. He solicitado un centro de dia aconsejada por el medico y el neurologo. Pero cuando llegue el momento tengo miedo a su reaccion. Y por supuesto descarto una residencia pues quiero q viva en su casa y duerma en su cama. Tiene 90 años y es un encanto. Y yo ya he llegado a entender q en muchisimos momentos no es mi madre la q actua es la enfermefad. Me sirve de mucho todo lo q dices eva pues es un reflejo fiel de lo q le pasa a ella y me pasa a mi.

    • Eva
      12 diciembre, 2014 - 15:22

      Gracias por su comentario, Charo; creo que la decisión de que su madre acuda a un centro de día es muy valiente; los cuidadores siempre pensamos que como nosotros, nadie les va a cuidar; pero es frecuente que pensando en el familiar, nos olvidemos de nosotros mismos.

      Cuando hable con su madre, hágale saber que ella va a seguir siendo importante para usted, porque nadie en el centro le va a sustituir, sino que le van a ayudar; que usted participará en la integración de la vida del centro juntamente con ella y sobre todo, que ahora más que nunca va a disfrutar de su madre, porque dejando atrás la difícil tarea de cuidar y cuidándose y queriéndose una misma, podrá prestar atención y deleitarse con los pequeños detalles del día a día, entre ellos, del amor que seguro todavía y hasta el final desprende su madre.
      Un abrazo!
      Eva.

  • FRANCISCO CRUZ
    7 diciembre, 2014 - 4:19

    HOLA BUENAS TARDES….LEYENDO SU ARTICULO SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LAS PERSONAS CON ALZHEIMER,MI PADRE [91 AÑOS] PADECE ESA ENFERMEDAD Y ERA MUY AGRESIVO,LEYENDO UN ARTICULO POR INTERNET DE UNA DOCTORA QUE SU MARIDO TENIA EL MISMO PROBLEMA LE DIO TODO DERIVADO DEL COCO,AGUA DE COCO,PULPA DE COCO ,ACEITE ORGÁNICO DE COCO,ETC… Y LE CAMBIO SU COMPORTAMIENTO ….Y YO HICE LO MISMO CON MI PADRE,EMPECE A DARLE DE TODO LOS DERIVADOS DEL COCO SOBRE TODO SI ES NATURAL……MIENTRAS MAS TIERNO MEJOR….Y DIO RESULTADO….LA AGRESIVIDAD DE MI PADRE ES CASI NULA………. RARA VEZ ESTA DE MAL HUMOR…..SE COMPORTA COMO UN BEBE DE 91 AÑOS……ESPERO QUE SIRVA DE ALGO ESTA INFORMACIÓN…..

    • Eva
      12 diciembre, 2014 - 15:25

      Mil gracias por su aportación, Francisco; no tenía noticia sobre ello, pero si dice que funciona, seguro que siendo un “tratamiento natural”, muchos de nuestros lectores se animan a probarlo.
      Un saludo!
      Eva.

  • Marcela Dolores Calvillo Mares
    6 enero, 2015 - 3:06

    Hola, me gustó mucho tu aportación, Yo tengo una tía que padece de lagunas mentales y, seguido pierde cosas o mejor dicho no recuerda donde las puso. Lo malo es que para darse a si misma una explicación le echa la culpa a la gente que tiene cerca, lo cual molesta y lastima. Eso ha hecho que muchos familiares se hayan retirado. Eso la aísla y agrava el problema.
    Qué puedo hacer?. Muchas gracias.

    • Eva
      7 enero, 2015 - 16:23

      Gracias por su consulta, Marcela Dolores;
      Pensar que alguien nos está robando es una de las ideas delirantes más frecuentes en la enfermedad de Alzheimer y aparece durante la segunda fase.

      Hay una serie de pautas sencillas que deben procurar seguir todos los que están a su alrededor:

      • Primero, averigüen si su tía tiene un escondite favorito; suelen esconder los objetos, por lo general, en un mismo sitio. Eso sí, no le digan que saben dónde está el escondite, porque se puede volver en su contra.
      • Ayúdenla a encontrar el objeto perdido; en cierto modo, es como darle la razón asumiendo que el objeto está perdido. Mientras tanto, traten de distraerla con otra cosa
      • Tengan repuesto de las cosas principales -llaves, por ejemplo- y si se pierde algo, revisen los residuos.
      • Contesten suavemente a las acusaciones, no a la defensiva, porque ante todo y sobre todo, tienen que tener presente que la que le acusa de robar es la enfermedad y no su tía.
      Espero que con estos consejos, vaya mejorando la situación.
      Un saludo!
      Eva.

  • LA COMUNICACIÓN EN DEMENCIA AVANZADA
    12 enero, 2015 - 10:01

    […] Con la progresión de la demencia, la función de la comunicación no será tanto informativa como afectiva. Ya no será tan importante informar como transmitir cercanía, apoyo, cariño, humor y seguridad.  Los enfermos pueden perder el lenguaje, pero mantienen sentimientos y necesitan compartir. También sus cuidadores. Puedes ver un artículo relacionado aquí […]