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Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de Alzheimer

Decíamos en el artículo anterior “La comunicación en la Demencia avanzada“, que en esta fase la capacidad expresiva se reduce a vocalizaciones anómalas, gritos, aullidos, gruñidos o suspiros. Intentaremos interpretarlas por sí mismas o por su intensidad, inoportunidad o frecuencia.  Pueden estar relacionadas  con demandas o necesidades específicas (hambre, malestar, dolor), con demanda de atención y acompañamiento,  o con autoestimulación sensorial.

Hoy vamos a ver las variables a tener en cuenta que pueden entorpecer la comunicación.

Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de Alzheimer

  • Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de AlzheimerDéficits en la vista y la audición, que en ocasiones tendrán que detectar los propios cuidadores ya que la persona enferma no lo transmitirá y si no son muy severos pueden ser infravalorados. Por otro lado, pueden provocar además sentimientos de confusión y abandono. Si es posible deben ser corregidos con gafas, lupas o audífonos. En el caso de la sordera, algunos enfermos pueden todavía leer y comprender palabras sencillas o dibujos y fotos que puedan ayudar en determinadas situaciones.
  • Dentadura postiza inadecuada, falta de dentición, mal estado o heridas en la boca que agravan la ininteligibilidad del discurso o hacen que la persona esté molesta o dolorida favoreciendo la disminución de la expresión verbal y la intención comunicativa.
  • Limitaciones en la movilidad y/o enlentecimiento que reducen los gestos o movimientos limitando la interacción. También pueden aparecer movimientos anómalos no funcionales, sin sentido o fin práctico.
  • Estado afectivo. Si presentan inquietud, ansiedad, angustia o se encuentran tristes o apáticos. Todo ello puede influir en su capacidad de comunicación, agravando los déficits. Por ejemplo, una depresión puede favorecer estados de mutismo en los que la persona no presenta lenguaje expresivo espontáneo ni responde a las intervenciones, pudiendo mantenerse además aislado, con los ojos cerrados, oposicionista a cualquier interacción, debiendo plantearse como alternativa diagnóstica.
  • Influencia de déficits en otras capacidades cognitivas. La afectación en otras áreas como la atención, la memoria y la capacidad de razonamiento y juicio, severamente alteradas ya en la fase grave, también influyen en la comunicación. Estar desorientado, confuso, no reconocer el entorno ni la persona que les habla, y no entender la situación ni su propio estado, es la base de la que parten estas personas enfermas.

¿Y cómo debemos actuar? Pautas y consejos

A veces pensamos que entienden lo que quieren o más de lo que parece, en cambio en otras ocasiones minusvaloramos la capacidad que mantienen de comprender y percibir el entorno y nuestras intervenciones. De hecho, es muy complicado establecer el nivel exacto. En ocasiones también parecen tener momentos de “lucidez”. Por otro lado, es normal que tendamos a interpretar cualquier respuesta, señal o reacción que tengan, porque es lo único a lo podemos aferrarnos, y lo interpretaremos según nuestra propia percepción, experiencia, expectativa y estado en el que nos encontremos, no siendo del todo objetivos. De todas formas, esto también sucede con todas las personas con las que nos comunicamos, estén enfermos o no, y debemos asumirlo.

A tener en cuenta:

  • Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de Alzheimer IIAsegurarse de que la persona enferma ve y oye.
  • Hablar en sitios donde no haya demasiadas distracciones ni ruido de fondo.
  • Cuidar que el lugar esté luminoso para que puedan ver nuestra cara, gestos y movimientos, así como el entorno u objetos que puedan ayudar a clarificar el mensaje.
  • Aparecer ante la persona por delante y acercarnos de forma suave, tranquila, despacio.

No aparecer por detrás o de forma brusca, para que no se asuste o se sienta amenazado. No hablarle a la espalda.

  • Asegurarse la atención de la persona primero antes de hablarle.

Para ello podemos tocarle suavemente en el hombro, el brazo o tomarle la mano si lo recibe bien. Aparte, transmitiremos afecto y tranquilidad.

También ayudará llamarle por su nombre.

  • Ponernos a su altura, cara a cara, mirando a los ojos.

Aparte de centrar también así su atención, verán nuestros labios cuando les hablamos y nuestra expresión facial y gestual, lo que facilitará la comunicación. También favorecerá una relación más igualitaria.

  • Cuidar la distancia interpersonal.

Acercarse demasiado, al igual que el contacto físico, también puede intimidar o resultar molesto, y dependerá así mismo del contexto y el estado concreto de la persona, si está contento, enfadado o ansioso.

  • Saludar, presentarnos o identificarnos.

Hasta fases graves suelen mantener expresiones hechas y formularios de cortesía que resultan muy automatizados. Por ello debemos saludar, preguntar qué tal están, despedirnos…

  • Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de Alzheimer IIIEn cuanto a presentarnos, es mejor no emplear un “a ver si sabes quién soy” o “no te acuerdas de quién soy”, ya que los déficit de memoria son severos, no serán capaces de contestar y se puede generar frustración y confusión. Proporcionarles directamente nuestra identificación. Por otro lado, si no resulta importante por algún motivo en la situación concreta, tampoco será necesario insistir si no nos reconocen a pesar de todo o nos confunden con alguien. A veces sólo les quedará una sensación de familiaridad o cercanía, que ya será suficiente para sentirse cómodos. Si no es así, cuidaremos las actitudes de familiaridad que pueden ser mal recibidas.
  • Dejarle tiempo para pensar, no apremiar.
  • Mantener autoestima y dignidad de la persona.

Tratar con dignidad y respeto, son personas adultas. Tener cuidado con los tonos paternalistas o infantilizados, ya que pueden despertar sentimientos de inutilidad, de rabia o frustración. También pueden herir o molestar a otros familiares o allegados de la persona enferma.

  • Ser flexibles y pacientes.

La enfermedad evoluciona y lo que funcionaba antes puede que ya no lo haga y tendremos que ir probando nuevas alternativas.

  • Recordar que el objetivo principal de la comunicación en las fases avanzadas será dar confianza, seguridad y apoyo.

En el próximo artículo completaremos la información con más pautas a tener en cuenta a la hora de comunicarnos con un enfermo de Alzheimer.

Hasta entonces, un saludo!

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About Eva

Licenciada en Pedagogía, está especializada en formación de adultos y gerontología educativa; aporta amplia experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas formativos y ha realizado varias investigaciones sobre el envejecimiento y la educación de mayores, que han dado como resultado la publicación de varios libros de ejercicios sobre el Alzheimer "Para que no se olvide" VOL. I y II

4 Responses to "Variables que pueden interferir en la comunicación con un enfermo de Alzheimer"

  • Liliana Presumido
    26 enero, 2015 - 14:40

    Hola buen día, te encontré haciendo una pregunta en Google. Me pasa habitualmente que no recuerdo el nombre de un actor, pero si el nombre de la película, sus datos familiares, esposa, hijos, y su cara y detalles como anteojos o pelo. Ayer me paso con el Quijote de la Mancha, si me acordaba de Dulcinea, Rocinante, Sancho Panza y Miguel de Cervantes Saavedra, pero de él no, luego de un rato apareció su nombre en mi memoria. Es para preocuparme y consultar al dr.??

    • Eva
      26 enero, 2015 - 15:17

      Hola Liliana; gracias por su consutla.
      Habitualmente, las personas mayores se quejan de problemas para recordar nombres de personas conocidas, olvidan lo que iban a decir, tienen dificultades para encontrar la palabra que quieren o no recuerdan el lugar en el que han dejado las cosas. Con estos síntomas conocidos como quejas subjetivas de memoria, en la Fundación CIEN, a través del Proyecto Vallecas, se está estudiando si pueden ser un indicador temprano de deterioro cognitivo y de su conversión a demencia.
      Le recomiendo leer el siguiente artículo: El papel de las quejas de memoria como marcador de deterioro cognitivo
      Como desconozco su edad, le diré también que somos muchos quienes tenemos dificultad para recordar los nombres propios; nos resulta más difícil recordar los nombres de las personas que algunos detalles como la profesión, los gustos o el lugar de residencia. Los nombres propios son difíciles de retener en la memoria debido a que son, en esencia, palabras arbitrarias y sin sentido. De hecho, se ha demostrado que solemos recordar mejor los sobrenombres ya que estos suelen tener un sentido para nosotros y normalmente los asociamos a alguna situación o característica específica.
      Como recomendación, le diría que acudiese a su médico si realmente le preocupa y dichas situaciones le producen un estado de ansiedad; un chequeo para descartar patologías nunca está de más.
      Un saludo!
      Eva.

  • Alicia
    14 abril, 2015 - 20:05

    Hola mi mamita sufre de Alzaimer, ella esta muy apegada a mi hermano porque la mayor tiempo esta con él y la confunde con su mamá, es angustioso no poder ayudarla cuando él por motivos de trabajo se ausenta, ella sufre mucho ¿Qué podemos hacer cuando ella pasa por este momento de angustia y lo único que quiere es salir a buscarla?

    • Eva
      14 abril, 2015 - 22:14

      Hola Alicia; gracias por su consulta.
      El tema que plantea es muy difícil, por eso siempre hay que tratarlo con mucho cuidado y en cada caso en particular.
      Si su mamá no recuerda que su madre ha fallecido y pide verla, lo peor que le pueden decir es que su mamá ya murió, porque en el momento en el que ustedes se lo digan, será como si ella se acabara de enterar de la muerte de esa persona a la que quiere ver. Por eso, siempre recomendamos que le sigan la corriente, inventando excusas como “he hablado con ella y me ha dicho que ya va a venir”, “ha salido a comprar y pronto está de vuelta”; no se trata de engañarle ocultándole la verdad, si no de procurarle tranquilidad en ese momento tan angustioso para ella.
      Una vez hecho esto, pueden tratar de distraerla con otro tema o con otra actividad; no para evitar el tema, si no para que ella olvide su preocupación.
      El escenario se puede repetir día tras día, pero ustedes deberán actuar con total serenidad, como si fuese la primera vez, y con la seguridad de que lo que hacen es por el bienestar emocional de su mamá.
      Reciba un cordial saludo!
      Eva.